El pasado mes de abril la editorial San Pablo España publicó un misalito de Primera Comunión del que tuve el honor de ilustrar. Nunca pensé que pudiera satisfacerme tanto trabajar en un proyecto así… pero el Señor sabe más.
Contacté con la editorial San Pablo para que me publicaran alguno de los proyectos que tenía en mente. Fue un regalazo conocer a María José, entonces responsable de la edición infantil de San Pablo. Fue una mujer amable desde el primer momento y de una dulzura insuperable. Más tarde conocí también a Marta Mora, que sin duda también fue un hallazgo fantástico. Después de revisar el material que les envié por email, me respondieron muy amablemente algo parecido a esto: «Nos gusta mucho lo que haces y aunque no podemos publicarte nada de lo que has enviado, vemos que tienes un estilo versátil. Tenemos un proyecto parado porque no encontramos a n ningún ilustrador capaz de imitar el estilo que buscamos. ¿Te interesa?» Dije que sí casi sin pensarlo.
El departamento de ventas de la editorial San Pablo sabía que un misalito de este tipo llamaría principalmente la atención de las abuelitas. Por eso buscaban un estilo retro que tenía como referencia el estilo de Ferrandiz. Al poco tiempo mandé esta muestra de estilo.
Desde el principio señalé a mi editora que nunca se puede reemplazar la mano del propio artista. Lo que podía intentar era hacer la «versión Pepmi» del estilo Ferrándiz. Y finalmente el departamento de ventas aprobó el estilo #3 de la muestra que les pasé. Nos pusimos manos a la obra. Tanto María José como Marta estaban ilusionadas con el proyecto que finalmente volvía a arrancar tras largo tiempo parado. He de decir que fueron muy generosas conmigo en cuanto a la toma de decisiones. Me sentí muy libre de escoger qué ilustraciones hacer en todo momento.
Hay varios guiños personales que me atrevía a hacer en esta obra. El primero es inspirarme en el rector de nuestra parroquia, la parroquia de Santa María la Mayor de Inca, para representar al sacerdote del misalito. El segundo guiño son los posters de la habitación de los niños donde rezan. Esos posters son varias ilustraciones que yo mismo he realizado para la Aventura de Jesús, el grupo de post-comunión donde soy catequista. Casi como si los niños que aparecen en el misalito fueran participantes de nuestra pequeña comunidad. Y finalmente, la ilustración que puede verse a continuación. Es mi versión en estilo pseudo-Ferrándiz de un cuadro que hay en el retablo del altar mayor de Santa María la Mayor de Inca donde se representa la Santísima Trinidad.
Finalmente, lo que me hace más orgulloso de este proyecto es la calidad y el cuidado de la edición, no solo a niveles prácticos de maquetación e impresión, sino a nivel de contenido. Es una delicia entretenerse ¡incluso los adultos! a leer el misalito. Es la doctrina cristiana explicada con una dulzura que toca el corazón. Nunca podré estar suficientemente agradecido a Marta y muy especialmente a María José por apostar por mí en este proyecto. ¡Gracias de corazón, queridas amigas!