Este es un proyecto muy personal. Es un cartel que hice como catequista para el final de curso de 2019 de La Aventura Jesús. Tuve la suerte de hacer la última oración del curso delante de niños y jóvenes. Esta relevancia junto con la presión que me suponía la seriedad de compartir algo tan íntimo como una oración, hicieron que me quedara mudo preparando mi exposición. Sabía que quería expresar mi propia oración para el verano pero no sabía cómo. Entonces, por primera vez en mi vida me propuse dibujar mi propia oración. Así, llegado el momento de mi discurso, sólo tendría que explicar mi dibujo y descifrarlo para que todos entendieran mi rezo.  A continuación, comparto también con vosotros el cifrado mensaje de este dibujo.

En primer lugar quiero señalar que se trata de un rezo personal. Por esto reflejé inquietudes totalmente subjetivas que no tienen porqué ser compartidas con nadie más. Dicho esto, comencemos el análisis de lo más superficial a lo más sutil. En primer lugar vemos 3 personajes: un chica, un buey alado y un anciano que deducimos su santidad por la aureola. Estos tres personajes se vuelven elementos simbólicos en mi dibujo. La chica simboliza al penitente, al cristiano que reza y en este caso, me representa a mi. El buey alado ya existía como símbolo cristiano, concretamente es el símbolo de San Lucas evangelista. San Lucas es patrón de los artistas y de esta manera quería representar que rezaba por mi trabajo. Y por último el anciano santo es mi propia versión de San Felipe Neri, patrón de los humoristas. Así, mi ruego era para un verano lleno de buen humor. Para mi, el buen humor es lo más, casi tanto como el amor. El buen humor nos llena de felicidad, la felicidad arrastra un sinfín de sentimientos positivos y creo que todo esto nos acerca a Dios.

Vamos ahora con las sutilezas. A pesar de tener pocos elementos, la composición está llena de diagonales. Cuando una composición es estable son la líneas horizontales las que predominan. Las verticales expresan más tensión pero no necesariamente dinamismo. Sin embargo cualquier cosa que esté en movimiento describe un montón de diagonales. Así, llenando la composición de diagonales como puede apreciarse en la siguiente imagen, quería expresar que pararse a rezar no es estar sin hacer nada, no es descansar, no es hacer el vago. Rezar es una conversación directa con Dios y por tanto es algo dinámico y vivo. Por eso quise expresar cierto movimiento en la composición.

Para terminar, dos detalles más. Nada más ver el dibujo llama la atención el fuerte ángulo contrapicado del dibujo. Si hubiera dibujado los mismo personajes bien de frente y centrados, el espectador se habría fijado sólo en los personajes. Cambiando la perspectiva del dibujo, buscaba empujar la lectura del espectador no sólo a los personajes sino a lo que están mirando los personajes: el cielo. También llama la atención la posición de los personajes en el lienzo. Arrinconándolos a todos abajo a la izquierda conseguía dos cosas: dar más énfasis a lo que están mirando los personajes y daba más peso al cielo. Era mi manera de expresar mi voluntad de que el cielo tuviera mucha presencia en mi verano.

 

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