Este cartel representa lo que yo entiendo como tiempo de adviento. El tiempo de adviento son las semanas previas a Navidad, cuando los ayuntamientos comienzan a alumbrar las calles y los comercios se esfuerzan en promocionar sus ofertas. Pero para nosotros los católicos es muchos más que un pre christmas time.

Yo entiendo el adviento como un tiempo de reflexión previo a la gran fiesta de la cristiandad. ¿Por qué necesitamos reflexionar antes de una fiesta? Pues para ser consciente de lo que celebramos. Es como si fuéramos a una boda -incluso una boda civil- y sólo pensáramos en el banquete y la barra libre de después. Estaríamos despreciando la ceremonia en que dos personas deciden compartir públicamente su amor y su firme compromiso de permanecer juntos. Por eso es necesario reflexionar unos instantes antes de una celebración importante. Así pues, este es mi cartel.

 

 

En primer lugar me gustaría señalar el color predominante: el morado. El morado es el color litúrgico para el adviento, es el color con el que los sacerdotes visten sus hábitos durante este tiempo. Centrémonos ahora en el cartel. Hay 3 zonas claramente marcadas por su distribución en el lienzo. Entendiendo el adviento como un tiempo de reflexión, cada zona representa un tiempo concreto.

 

 

La zona de la izquierda que representa el pasado; el dibujo central enmarcado en el círculo morado que representa el presente y por último la zona de la derecha que representa el futuro. Veamos con más detalle cada uno de ellos.

EL PASADO

Cuando hablamos de Navidad enseguida nos acordamos de nuestra infancia. Por eso aparecen objetos que evocan a la infancia: la ropa sucia -unos zapatos en este caso-, varios juguetes y mandos de consolas. Sin embargo ¿qué sucede con los niños? Los niños no tienen infancia que recordar. Para mi lo ideal sería invitar no solo a los niños sino también a los adultos a recordar los orígenes de nuestra fe. Por eso también aparecen mi versión de Moisés, Abraham y la reina Esther de Persia.

 

EL PRESENTE

Lo que yo entiendo que deberíamos hacer en el presente durante el adviento es reflexionar sobre nuestro comportamiento. De nada sirve ir a misa los domingos o incluso todos los días si luego soy déspota en el trabajo, no ayudo a mis compañeros de clase o desprecio a mis familiares. Vemos a un joven pensando en sus cosas y justo encima un collage de pensamientos que todos podríamos tener: un calendario -la presión de las cosas que tenemos por hacer-, las redes sociales, el amor o el desamor, el carrito de la compra -representando el «¿cómo llego a fin de mes?»-, las nuevas tecnologías, etc… Reflexionar sobre nuestra situación actual y preguntarnos «¿estoy obrando bien?». E incluso en caso afirmativo seguir preguntándonos «¿podría portarme mejor?».

 

EL FUTURO

El futuro más próximo en el tiempo de adviento es la Navidad. Sin embargo quería expresar mucha más profundidad en este punto. Vemos aun hombre que se descubre la camisa y deja ver que debajo lleva una camiseta con la ilustración de un pesebre. En primer lugar, el hombre tiene que desabrocharse la camisa para que veamos el símbolo del nacimiento de Jesús. No lo lleva escrito en la frente ni en una pancarta. Lo lleva en su interior. Pero al mismo tiempo la actitud con la que se descubre recuerda a cómo Superman descubría su símbolo: se descubre con valor, con audacia y sin dudar. Al principio pensé que el dibujo de la camiseta debía ser una cruz. Sin embargo daba confusión al tiempo de Pascua -que también es un momento de reflexión- por lo que decidí representar una versión muy minimalista de un pesebre. Y por último hay una gran diferencia del futuro que represento aquí y el presente y el pasado del mismo dibujo. En los anteriores hay un montón de elementos, un montón de cosas sobre las que pensar. Pero en el futuro solo hay un elemento: nuestro convencimiento de que Dios se hizo hombre y sigue vivo entre nosotros.

 

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