En 2014 tuve el privilegio no sólo de realizar el spot oficial de la feria más importante de Mallorca, el Dijous Bò de Inca, sino además de realizar un cómic de 24 págs. para el Consistorio. Si queréis conocer más sobre el proyecto, podéis verlo en este enlace.

 https://www.pepmi.es/proyectos/dijous-bo-spot-oficial/

Sin embargo, lo que me gustaría contar en esta entrada es una anécdota que cambió el cómic para siempre. Ya en el boceto del cómic completo, se describía una escena en la que el villano se muestra en todo su esplendor secuestrando a una niña a punta de pistola. Como puede apreciarse, no había lugar a dudas en el boceto que el arma se trataba de una pistola.

 

 

 

El Consistorio me aprobó el boceto entero sin problemas. Una vez aprobado el boceto del cómic, comencé una documentación más detenida. Debía documentar el estado del Teatro Principal de Inca en 1.914 y además, tuve que documentarme sobre pistolas que se usaban en España a principios del s.XX . Después de mucho buscar, descubrí una pistola de producción española y además de 1.914 que coincidía plenamente con la ambientación de la historia: la RUBY calibre 6.35

 

 

Una vez reunida toda la información, pasé a dibujar el cómic con toda tranquilidad. Una semana antes de la fecha de entrega prevista, en previsión de correcciones imprevistas mandé el cómic al Ayuntamiento para que lo revisaran. No podía imaginar lo que estaban a punto de decirme.

A tres días de mandar el archivo a imprenta, me llamaron del Ayuntamiento y con extrema educación me dijeron «Mira, que hemos estado mirando el cómic y ahora que lo vemos terminado y a color… no podemos mostrar escenas con armas en algo que promueve el Ayuntamiento.» Mi primera respuesta fue «Pero en el boceto estaba así y me lo aprobasteis.» Y en resumidas cuentas había que cambiarlo sí o sí. Yo señalé que quedaban sólo tres días para mandar el cómic a imprenta y la única alternativa que me dieron a substituir la pistola fue rehacer la historia. Y como la opción menos arriesgada era la primera, accedí a cambiar el arma.

Mi primera opción para cambiar la pistola fue poner un cuchillo. Pero también les parecía demasiado violento. Ya no sabía qué proponer: armas de fuego no y armas blancas tampoco. ¿Entonces qué? Fue mi mujer la que sugirió que fuera una botella rota y así se quedó.

 

Entiendo que quizás queda políticamente más correcto, pero eso hizo que el cómic quedara con alguna escena surrealista como botellas de cristal que no se rompen y rebotan en el suelo como si fueran de plástico….

 

 

… o un secuestrador adulto derrotado humillantemente al ser apuntado por una botella. Observad la tranquilidad del que sujeta la botella.

 

Aún así, el cómic tuvo muy buena acogida.

 

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